No es lo mismo elegir una carrera a los 18 años cuando vives dependiente de tus padres que elegir carrera a los 40 años cuando todos los esfuerzos tanto económicos como de tiempo corren de tu cuenta.
Sin menospreciar la prematura elección de carrera por vocación o sin que la elección no dependa de elegir un modo de subsistencia futuro, lo que también parece claro es que hay una diferencia significativa en la elección de carrera en función del género. A pesar de que desde el 2007 tenemos una Ley de Igualdad, de que contamos con un 60% de mujeres licenciadas, parece que el proceso de socialización en las familias sigue anclado en el modelo de los años 60 en el que según la teoría estructural funcionalista del sociólogo norteamericano Talcott Parsons, los roles de género en las familias estaban ligados en el caso de los hombres a la producción para lo cual éstos ejercen un rol instrumental y las mujeres a la reproducción ejerciendo a su vez un rol expresivo que incluye tanto la atención y cuidados físicos como la responsabilidad del equilibrio psicológico de los adultos. ¿Qué significa esto?, pues que las mujeres por lo general, siguen eligiendo carreras orientadas a los cuidados y los hombres a las habilidades técnicas. Ellas siguen sacrificando parte de sus carreras profesionales cuando el cuidado de los miembros de la familia lo requieren, cediendo al mismo tiempo a sus homólogos masculinos las correspondientes subidas salariales y promociones laborales.
En los post siguientes iré desarrollando esta hipótesis de trabajo, desde distintas perspectivas.
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